13.- ¿Quieres caldo? (I)
Todavía no nos habíamos recuperado de todo el impacto audiovisual que supuso la muerte de Juan Pablo II (al que yo, a partir de ahora llamaré Juanpa, que era el Papa de los jóvenes y llevo viéndole en la tele toda la vida; hay confianza), cuando se ha nombrado un Sumo Pontífice nuevo que ocupará (y lleva ocupados) muchos minutos durante muchos días en la información diaria: Benedicto XVI (Bene para los amigos, pero yo aún no tengo mucha confianza).
Lo primero que cabe destacar es que ha salido Papa el que más papable entraba. Todos nos habíamos quedado con la copla de que “el que entra papa, sale cardenal”, y no dudábamos en soltarlo en cualquier conversación cuando alguien mencionaba a algún cardenal en concreto. Quedaba muy bien. Pero ha llegado Ratzinger Z, más chulo que un ocho (en concreto, ha llegado tan chulo como dos ochos, por eso se ha puesto Benedicto 16: 8x2), y entraba Papa y ha salido Papa.
Hubo un momento en el que todo este tinglado empezó a parecerme una película, y yo era un espectador, ajeno a toda la historia, que pensaba que todos los cardenales eran buenos y no tenían avaricia. Y que, por eso mismo, resultaría elegido un cardenal sobre el que nadie hubiese reparado. Y el final del film sería toda la gente aclamando a ese humilde cardenal que sin comerlo ni beberlo se veía de Papa. Más o menos como sucedió con Juanpa, que nadie daba un duro por él.
Pero esto no es una película, es más bien un reality. La avaricia existe, y ser cardenal no es óbice para querer poder… y la Iglesia Católica no es moco de pavo. Algunos ya habían empezado a jugar sus cartas, Rachinguer el primero. Entraba Papa, sale Papa, y dice que ha sido elegido un “humilde trabajador de la viña del señor”. Humilde dice. Hace unos años realizó el Camino de Santiago y se hospedó en un refugio en León, con cuyo dueño tuvo (por lo visto) una charla muy interesante. Al cabo del tiempo este señor recibió una postal de Rachinguer, dándole consejos religiosos y se despedía firmando y poniendo una frase tal que así: “Próximo Papa Benedicto XVI”. Así que un cardenal que desde hacía cinco años pensaba en suceder a Juanpa se declara humilde… Humilde pero bien que se había ocupado de estar en primera línea de salida cuando fuese el cónclave.
Entre esta historia de tipo calculador y avaricioso, el que sea guardián de la ortodoxia, de la rama conservadora, mano derecha del anterior… acojona. Y ya con los ojos que tiene el cague es total.
Lo primero que cabe destacar es que ha salido Papa el que más papable entraba. Todos nos habíamos quedado con la copla de que “el que entra papa, sale cardenal”, y no dudábamos en soltarlo en cualquier conversación cuando alguien mencionaba a algún cardenal en concreto. Quedaba muy bien. Pero ha llegado Ratzinger Z, más chulo que un ocho (en concreto, ha llegado tan chulo como dos ochos, por eso se ha puesto Benedicto 16: 8x2), y entraba Papa y ha salido Papa.
Hubo un momento en el que todo este tinglado empezó a parecerme una película, y yo era un espectador, ajeno a toda la historia, que pensaba que todos los cardenales eran buenos y no tenían avaricia. Y que, por eso mismo, resultaría elegido un cardenal sobre el que nadie hubiese reparado. Y el final del film sería toda la gente aclamando a ese humilde cardenal que sin comerlo ni beberlo se veía de Papa. Más o menos como sucedió con Juanpa, que nadie daba un duro por él.
Pero esto no es una película, es más bien un reality. La avaricia existe, y ser cardenal no es óbice para querer poder… y la Iglesia Católica no es moco de pavo. Algunos ya habían empezado a jugar sus cartas, Rachinguer el primero. Entraba Papa, sale Papa, y dice que ha sido elegido un “humilde trabajador de la viña del señor”. Humilde dice. Hace unos años realizó el Camino de Santiago y se hospedó en un refugio en León, con cuyo dueño tuvo (por lo visto) una charla muy interesante. Al cabo del tiempo este señor recibió una postal de Rachinguer, dándole consejos religiosos y se despedía firmando y poniendo una frase tal que así: “Próximo Papa Benedicto XVI”. Así que un cardenal que desde hacía cinco años pensaba en suceder a Juanpa se declara humilde… Humilde pero bien que se había ocupado de estar en primera línea de salida cuando fuese el cónclave.
Entre esta historia de tipo calculador y avaricioso, el que sea guardián de la ortodoxia, de la rama conservadora, mano derecha del anterior… acojona. Y ya con los ojos que tiene el cague es total.

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