12.- Todo está por hacer
Otras elecciones en Euskadi. Otra victoria del nacionalismo. Otra muestra de que no hay suficiente nacionalismo como algunos quisieran para sacar adelante planes soberanistas. Otra vez no se consuela el que no quiere.
La campaña ya estuvo caldeadita con la petición del voto para EHAK por parte de Batasuna. Esto sirvió para que el Partido Popular se lanzase a la yugular en su ánimo por ilegalizar todo lo que huele mínimamente a Batasuna... aun cuando no hay pruebas firmes en las que basarse. Al fin y al cabo, lo único que hizo Batasuna es decir a su electorado qué opción legal era la más cercana a sus planteamientos. Y aquí empieza el peligro que ya se veía venir cuando se aprobó la Ley de Partidos: que aquél partido para el que Otegui pida el voto deberá ser ilegalizado, entrando en una espiral de ilegalizaciones muy peligrosa. ¿Y si Otegui pidiese el voto para el PNV? Mejor aún, ¿y si lo hiciese para el PP? Ridículo, ¿no?
En cualquier caso lo que es una realidad es que partidarios de Batasuna, haylos. Guste o no. Y habrá que tener en cuenta también a ese sector a la hora de mirar al futuro. Y ese sector deberá dejar las armas para que todos miren al futuro con libertad y sin miedo.
Ahora, por barrios.
El PNV, gana, sí, pero baja. Y eso tiene que hacer que su candidato se replantee el camino por el que quiere llevar a Euskadi. Parece qeu no gusta tanto como él creía. Para formar gobierno podrá optar por EHAK (y se le echarán encima PSE y PP), o PSOE (y se le echará encima Batasuna). La elección no parece difícil, pero tiene que ser valiente.
El PSE, sube, sí, pero a ver qué hace ahora. Todo apunta a que formará gobierno con el PNV. Si el talante de Patxi no se diluye, puede ser muy interesante tenerle en el gobierno y cambiar la dirección del País Vasco. A la vez que el reto no será fácil, y le caerán muchos palos por parte del PP. Pero bueno, eso es ley de vida. Últimamente parece que lo suyo es dar palos (aunque lleguen a ser de ciego).
El PP, baja, sí, pero le da igual. Él sigue a lo suyo. Tiene un problema, se queda solo, no sabe adaptarse al medio. En Cataluña es el cuarto partido, y en el País Vasco pierde peso. Los discursos no pueden ser los mismos en Murcia y en Donosti. No obstante, le reconozco un mérito importante a la campaña de María San Gil, muy valiente. Tiene toda la razón cuando dice que hay suficientes problemas en Euskadi como para pensar que lo más importante es un Plan.
EL EHAK, aparece, con fuerza, sí, pero a ver qué hace. Un partido surgido de la nada. Sin infraestructura, sin "políticos profesionales", que se presentaban a estas elecciones para tener centenares de votos y ninguna fuerza. A ver hasta qué punto los de Batasuna les dejan libres, o les marcan los pasos. Ahí va a estar la clave. Ver el papel de Otegui y compañía en un partido que no es el suyo (eso dicen). Y eso si no es ilegalizado...
El EB, se mantiene, sí, como si no hubiese estado cuatro años en el tripartito. Ese bagaje le debería haber permitido ganar más votos, pero lejos de eso, se mantiene. Y encima ya no son importantes para formar gobierno. No deberían estar muy contentos.
El Aralar, surge, sí, y no sé qué decir. Tendrán poca importancia. Un escaño en un parlamento en el que todo se va a decidir por alianzas de bloques da para poco.
El panorama pinta interesante. Abre una posibilidad para el entendimiento. Los electores han dejado claro que Euskadi es muy diverso y que no se puede tratar de prescindir de nadie. Esperemos que sepan aprovechar el momento. Esperemos que, para empezar, algunos dejen las armas. Y a partir de ahí, todo está por decidir. Con el poeta catalán: Todo está por hacer, todo es posible.
La campaña ya estuvo caldeadita con la petición del voto para EHAK por parte de Batasuna. Esto sirvió para que el Partido Popular se lanzase a la yugular en su ánimo por ilegalizar todo lo que huele mínimamente a Batasuna... aun cuando no hay pruebas firmes en las que basarse. Al fin y al cabo, lo único que hizo Batasuna es decir a su electorado qué opción legal era la más cercana a sus planteamientos. Y aquí empieza el peligro que ya se veía venir cuando se aprobó la Ley de Partidos: que aquél partido para el que Otegui pida el voto deberá ser ilegalizado, entrando en una espiral de ilegalizaciones muy peligrosa. ¿Y si Otegui pidiese el voto para el PNV? Mejor aún, ¿y si lo hiciese para el PP? Ridículo, ¿no?
En cualquier caso lo que es una realidad es que partidarios de Batasuna, haylos. Guste o no. Y habrá que tener en cuenta también a ese sector a la hora de mirar al futuro. Y ese sector deberá dejar las armas para que todos miren al futuro con libertad y sin miedo.
Ahora, por barrios.
El PNV, gana, sí, pero baja. Y eso tiene que hacer que su candidato se replantee el camino por el que quiere llevar a Euskadi. Parece qeu no gusta tanto como él creía. Para formar gobierno podrá optar por EHAK (y se le echarán encima PSE y PP), o PSOE (y se le echará encima Batasuna). La elección no parece difícil, pero tiene que ser valiente.
El PSE, sube, sí, pero a ver qué hace ahora. Todo apunta a que formará gobierno con el PNV. Si el talante de Patxi no se diluye, puede ser muy interesante tenerle en el gobierno y cambiar la dirección del País Vasco. A la vez que el reto no será fácil, y le caerán muchos palos por parte del PP. Pero bueno, eso es ley de vida. Últimamente parece que lo suyo es dar palos (aunque lleguen a ser de ciego).
El PP, baja, sí, pero le da igual. Él sigue a lo suyo. Tiene un problema, se queda solo, no sabe adaptarse al medio. En Cataluña es el cuarto partido, y en el País Vasco pierde peso. Los discursos no pueden ser los mismos en Murcia y en Donosti. No obstante, le reconozco un mérito importante a la campaña de María San Gil, muy valiente. Tiene toda la razón cuando dice que hay suficientes problemas en Euskadi como para pensar que lo más importante es un Plan.
EL EHAK, aparece, con fuerza, sí, pero a ver qué hace. Un partido surgido de la nada. Sin infraestructura, sin "políticos profesionales", que se presentaban a estas elecciones para tener centenares de votos y ninguna fuerza. A ver hasta qué punto los de Batasuna les dejan libres, o les marcan los pasos. Ahí va a estar la clave. Ver el papel de Otegui y compañía en un partido que no es el suyo (eso dicen). Y eso si no es ilegalizado...
El EB, se mantiene, sí, como si no hubiese estado cuatro años en el tripartito. Ese bagaje le debería haber permitido ganar más votos, pero lejos de eso, se mantiene. Y encima ya no son importantes para formar gobierno. No deberían estar muy contentos.
El Aralar, surge, sí, y no sé qué decir. Tendrán poca importancia. Un escaño en un parlamento en el que todo se va a decidir por alianzas de bloques da para poco.
El panorama pinta interesante. Abre una posibilidad para el entendimiento. Los electores han dejado claro que Euskadi es muy diverso y que no se puede tratar de prescindir de nadie. Esperemos que sepan aprovechar el momento. Esperemos que, para empezar, algunos dejen las armas. Y a partir de ahí, todo está por decidir. Con el poeta catalán: Todo está por hacer, todo es posible.

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