
La idea del fútbol no es muy complicada: once contra once y a meter la pelota entre los tres palos. Y, claro, para meterla, hay que tirar. Si tienes la pelota hasta aburrirte, pero no eres capaz de acercarte a dos metros del área grande, lo que no va a suceder seguro es que la pelota se vaya solita hacia las redes. Es lo que tiene la pelota, que tienes que empujarla.
Ayer España no empujó la pelota. Jugó más o menos como venía haciendo en la primera fase, controlando el partido y moviendo la pelota. Pero los delanteros ni la olían. Por no mencionar que cada vez que arrancaba Henry (menos mal que siempre en fuera de juego) nos cagábamos.
Así las cosas, nuestro gol sólo podía ser de penalti. La bola quieta, a once metros del portero, sin más obstáculo entre ella y las redes que el portero. Y lo metió Villa, menos mal, hay que reconocerle el mérito porque podía haberlo fallado y anticipar un poco nuestro gafe. Pero el partido continuó igual: controlando sin ser capaces de acercarnos al área grande. Hasta que Joaquín inquietó un poco con tres o cuatro internadas, pero poco más.
A todo esto que nos meten tres goles. Dos por cagadas de la defensa y uno por una falta estúpida de uno de los centrales (aderezado, por si acaso, con un poquito de mala suerte).
Como la prensa especializada, voy a analizar cada jugador.
Casillas: No tuvo trabajo, y cuando lo tuvo estaba vendido. Quizás en el segundo gol podía haber evitado que Vieira rematase.
Ramos: Nada del otro mundo, como en el resto del mundial. De lateral derecho no lo veo yo mucho, aunque participa mucho en el juego. Cumple, pero no es un crack. Eso sí, fuerza le sobra.
Pablo: Si un central tiene que dar seguridad, éste a mí no me la da. De repente hace una intervención quitando la pelota a alguien que se va, pero en general, da la impresión de que la va a cagar.
Puyol: Este da seguridad pero hace cagar. Ayer hizo cagar varias veces. Se le va la pinza. Muy rápido, muy fuerte, mucha entrega, mucha melena y todo lo que quieras… pero a ver si pone un poco de cabeza en su juego. La falta (aunque no lo fuese) sobre Henry sobraba, era innecesaria y estúpida. Un mundial para olvidar.
Pernía: Pasó medio desapercibido. El otro medio fue su tiro de falta y que defendiendo no es gran cosa. Pero hizo su trabajo bien, discreto.
Xabi Alonso: Qué bien ha jugado. Ayer y los otros tres partidos. Sacando el balón con tranquilidad, robando de vez en cuando… Grande.
Xavi Hernández: Movió la pelota bien, como siempre, pero le faltó acercarse más a la portería contraria. Mover el balón en la línea divisoria tampoco tiene mucho mérito.
Cesc: Ayer, del estilo de Xavi. Mover la pelota en medio del campo, donde no se crea peligro, y ni un pase importante que rompiese la defensa. Ayer, como el resto del equipo, discreto, pero este chaval se come el mundo (si se cambia de nacionalidad lo tendrá más fácil, visto lo visto).
Raúl: Hubo una época en la que Raúl era delantero y metía goles. De eso hace la tira y nunca más se supo. Llegaba al mundial diciendo que estaba mejor que nunca… Pues pobrecito. Si lo pienso en frío, no alcanzo a comprender a qué se dedica Raúl durante un partido (el de ayer, o cualquiera con el Madrid). Lo suyo es (o era) meter goles, lo que viene siendo un delantero centro. Pero fuera de esa posición no hace, o no sabe hacer, nada. Un lastre.
Villa: El pichichi español ha metido tres goles: dos goles de penalti y uno de falta que se la come el portero. Ya está dicho todo.
Torres: Mira que no me caía bien este chico antes del mundial… pues ahora sí. Es el único delantero que ha cumplido. El único delantero que creaba peligro, con fuerza, con velocidad, con determinación. Cogía la bola y se iba palante, encarando, desbordando… En realidad, la única opción real de que España metiese gol, visto lo visto con el resto de atacantes. Pero sólo con él no basta. Una pena.
Suplentes: Luis García estuvo ahí, salió en la tele con la camiseta de la selección, pero no destacó. Joaquín intervino poco y bien. No le llegaba la bola, pero cuando le llegó, hizo lo que sabe hacer y creó peligro. Senna dicen que jugó, pero no recuerdo nada suyo.
Yo me había creído que España podía hacer algo en este mundial. Seguramente las victorias contra Ucrania y Túnez no debieron tomarse tan a la tremenda, pues al fin y al cabo, eran equipos de segunda (o tercera) fila. Pero el caso es que siendo equipos de la fila que fuesen se ganó y se convenció; podíamos haber ganado por poco y jugando mal, pero se ganó jugando muy bien. No había motivo para no ilusionarse.
Y el caso es que contra Francia se jugó aproximadamente de la misma manera, controlando el balón y el partido… pero Francia no es Ucrania ni Túnez. Sus figuras están viejas, pero dan la talla en los momentos clave. Dejaron a España mover la pelota mientras esperaban su oportunidad. Y les llegó. Y nos vamos a casa.
Pero de ilusiones se vive, así que yo ya pienso en la próxima Eurocopa. Este mismo equipo (sin alguno) en dos años puede dar mucho que hablar. Dentro de cuatro también.
Siempre nos quedará el baloncesto o el balonmano.
P.S.: El mobiliario urbano habrá dado gracias a la eliminación, pues cada victoria de la selección cuesta un buen puñado de euros a los ayuntamientos de las principales ciudades.