60.- Cuando el mundo es una clase
Es un argumento recurrente y recurrido de las series televisivas (y de la realidad) que un chaval pequeño y, por lo general, majetón, se encuentre en el colegio con el típico chico mayor, que va de chulo-matón, le quita el bocata y le tiene atemorizado. Ahora mismo recuerdo un capítulo de "Los Serrano" en que le pasaba esto a Curro. Al ver estas historias todos nos ponemos al lado del indefenso, del que sufre el abuso. Parece lo normal.Me da la sensación de que muchas veces no nos damos cuenta de que nosotros, el primer mundo, somos el chulo-matón del colegio. A nosotros nos va bien, pero nos paramos a pensar en que eso es así gracias a que nosotros ponemos las reglas, tenemos la fuerza y nos comemos los bocadillos más sabrosos de los chavales más indefensos y débiles.
Ahora resulta que uno de los chavales de los que nos aprovechábamos (llamémosle Curro Bolivio) ha decidido no dejar que le quitemos el sabroso bocadillo de hidrocarburos así sin más, sino que, consciente de lo apetitoso de lo que resulta un bocado, quiere negociar con el chulo-matón y sacar algún provecho.
Entonces llega el chulo-matón y se rasga las vestiduras. Pues, por mí, que se las rasgue y se quede con la ropa rota (además de sin bocata). No sé de qué nos extraña que Curro Bolivio quiera sacar el máximo rendimiento a sus hidrocarburos. Nosotros haríamos lo mismo y cuando vemos esta historia en la tele nos ponemos de lado del débil y desearíamos que no hubiese chulos-matones. Pues en la realidad, igual. ¿O es que acaso alguien de la parte chulo-matona del planeta se cambiaría por un ciudadano de Curro Bolivio o de alguno de sus compañeros malatratados y atemorizados?

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