Reflexiones del Ruiseñor de las Moscuas

25 marzo 2006

55.- Al alcance de todos (I)

Hace unas semanas salió a la luz un trabajo de investigación del intrépido locutor de la COPE, Abellán. Quería denunciar que el Estudio General de Medios (EGM) no era de fiar y para ello infiltró a falsos encuestadores que realizaron su "trabajo" y se la colaron al EGM. Todos convienen en que hay que mejorar el EGM (realiza encuestas sobre la audiencia de televisión, radio, periódicos, internet... y sobre él trabajan las marcas para tomar sus decisiones en materia de publicidad; al final todo es dinero), pero ha sido este periodista el que ha decidido que la mejor manera de denunciar es la burla y actuar al margen.
Ayer tuve que ir a un Juzgado penal a ver los papeles de un asunto. Llegué, dí el número de autos, me preguntaron si venía por alguna parte personada, dije que sí, me sacaron los dos tochos de papeles y me dejaron solo en una mesa para que mirase lo que tuviese a bien mirar. Sin ningun tipo de control.
Y me acordé de Abellán. Si quisiera denunciar lo mal que está la Justicia, podría ir a un Juzgado como fui yo y, una vez, tenga los papeles de un asunto en su mano, se ponga a arrancar hojas, tachar datos (y, ya puestos, seguro que le haría ilusión poner en alguna: "tonto el que lo lea"). Lo grabaría todo con cámara oculta y luego se hincharía de orgullo con su reportaje de investigación.
Parece una locura, pero nunca se sabe. Los bobos no tienen medida y todo es que se le ilumine la bombillita, otra vez. Por supuesto que casi todo (o todo) es imperfecto, pero las denuncias se deben realizar de otra manera. Saltándose a la torera el principio de buena fe, de confianza, de "normalidad", es bastante fácil demostrar cualquier cosa (la gente, gracias a dios, no vive en un estado de permamente alerta porque desconfíe de todo el mundo: ni la gente del EGM espera que le metan encuestadores falsos, ni el funcionario del juzgado espera que yo me ponga a destruir documentos). Cualquiera lo puede hacer.