Reflexiones del Ruiseñor de las Moscuas

22 marzo 2006

54.- Hasta la victoria

Justo hace diez posts (44.- Y después, ¿qué?) hablaba de qué pasaría si ETA dejase las armas. No he querido releer lo que puse para no contaminar lo que pienso ahora. Del mismo modo que no voy a esperar a mañana para escribir esto: no quiero leer o ver demasiadas opiniones que, irremediablemente, condicionarán la mía. Así que del tirón, escribiendo directamente en la ventana de Blogger, sin versiones en sucio en Word ni nada.
Creo que hay que ir por partes, como en casi todo. Parto de la base de que me parece triste estar hablando de bandas terroristas que "luchan" por la independencia de su pueblo a estas alturas de la vida. Vamos, que me parece que no tiene razón de ser. Dicho esto, lo suyo sería que, como dice Rajoy, anuncien su disolución y abandono definitivo de las armas. (Lo de que pidan perdón a las víctimas me parece una frase para la galería y ganarse (más) a las víctimas del terrorismo; en su línea de no hacer política con el terrorismo.)
Un pequeño inciso para mencionar que yo no acabo de entender lo del "proceso de paz". De las tres palabras no entiendo la primera. No sé qué proceso tiene que haber. Para la paz basta con que los que matan dejen de hacerlo.
Si bien sería lo ideal que ETA no existiese, hay que ser real: ETA existe, es un problema y hay que acabar con él. Por tanto, el anuncio de un alto el fuego permanente tiene que ser muy bienvenido. No es "el" final, pero casi. Nadie puede dudar que han movido ficha. Ahora hay que ver qué ficha mueve el Gobierno.
A mi me gustaría que la Justicia siguiese haciendo su trabajo, con independencia del alto el fuego. Que si tiene que entrar Otegi en la cárcel, pues que entre, aunque haya que buscar otro interlocutor. El Gobierno no controla la Justicia, y así debe ser. Por eso ETA no debe esperar encontrar la respuesta a su paso hacia adelante en el ámbito judicial, sino en el político.
Nos encontramos ante una gran oportunidad. Espero que nuestros representantes sepan apreciarla y aprovecharla. Sin ceder al chantaje, sin venderse, pero eligiendo lo más certeramente posible en qué transigir y cuánto. Ellos no pueden ganar, pero hay que hacer que no se sientan perdedores más de lo debido. Si acaba el terrorismo, ganamos todos.

1 Comments:

  • No leerás mi opinión para no condicionar la tuya. La felicidad llega en granos de azúcar, uno por uno y en sobres postales (con lo lento que anda correos ultimamente). Sabemos que para que nos lleguen cartas alguien tiene que enviarlas, y no hay duda de que eta envió la primera carta.

    Ahora solo nos queda esperar, la esperanza es verde chillón par aque nunca la perdamos de vista.

    Espero no haber cambiado nada del curso natural de las cosas.

    By Blogger Lechuga, at 03 abril, 2006 16:20  

Publicar un comentario

<< Home