47.- Simple y cruel

Este domingo leí una opinión del cineasta Fernando Trueba. Para él sólo hay una guerra, el de las grandes corporaciones contra las personas. (Curioso que aquéllas son creadas por éstas.) Todo lo demás (él pone como ejemplo la guerra de Irak) son batallas de esa guerra.
No me parece algo disparatado. Sin entrar a valorar si hay una o varias guerras, o una o varias batallas, la realidad es que cada vez hay más multinacionales con mayor poder. Multinacionales cuya influencia en el mundo es mucho mayor que el de muchos países (los pobres, claro).
Lo bueno del Estado es que es una empresa en la que todos somos accionistas y todos nos beneficiamos de sus acciones ya que se mueven por el difuso "interés general" y el "bien común". Incluso, si el Estado es democrático, todos tenemos, en teoría, capacidad de controlar sus movimientos (esto da para escribir otro post). Sin embargo, las multinacionales son controladas por una reducidísima minoría, por lo que la democracia es inexistente; y, además, sus movimientos no se guían, ni remotamente, por el "interés general". Su interés, particular, es ganar dinero.
El capitalismo ha conseguido que el dinero sea el motor del mundo. Nada es gratis. Con dinero, lo que quieras, sin él... malamente. Todo se subordina al dinero, movimientos de capital que generan riqueza para algunos. Capitales en continuo movimiento, compras y ventas que mantienen en forma al mercado.
Para que esto sea así las empresas necesitan conocer a los objetivos (y, sin embargo, víctimas) de sus productos: las personas. Para ello se sirven de las encuestas. Da igual el tema que traten, de quien las paque... todos los datos que arrojen serán analizados por los mastodontes empresariales para ofrecer aquello que es demandado y, si se tercia, manipularnos colándonos nuevas necesidades.
Mientras esto ocurre, el común de los mortales del primer mundo estaremos demasiado ocupados en conseguir suficiente dinero para vivir el día a día lo mejor posible dentro de los parámetros que nos marca el capitalismo globalizado. Y los del segundo y tercer mundo (la gran mayoría) ocupados en sobrevivir, directamente, sin parámetros ni ostias. Así de simple y de cruel.

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