Reflexiones del Ruiseñor de las Moscuas

06 diciembre 2005

44.- Y después, ¿qué?

A vueltas, entre otras tantas cosas, estamos con el tema de si hay o habrá tregua de ETA y a cambio de qué (si es que hay hay trueque). Me salto unos cuantos pueblo (casi todos) y me pongo en la situación más deseada: ETA anuncia el abandono definitivo de las armas.
¿Qué pasaría entonces? Ya tendríamos lo que queremos, que es discutir todo en los foros adecuados y sin matar al que piensa diferente a ti. Pero, la idea de la independentzia seguiría latiendo en los corazones de no pocas personas de euskadi. No pocos, pero no mayoritarios.
En cualquier caso, no habría que descartar la idea de que prosperase en Euskadi un proyecto de reforma de su Estatuto (el de Gernika), seguramente con preceptos contrarios a la Constitución que habría que depurar en las Cortes Generales. Pero, ¿cuál sería la actitud del Partido Popular? Porque viendo cómo se las gastan con el asunto en Cataluña, su actitud no sería muy diferente en el País Vasco. Entonces cabrearían a los recién ex-terroristas, que, a poco, volverían a asesinar. El PP, creo, debería adoptar otra estrategia (do ut des) para no hacer que el abandono de las armas cayese en saco roto; todos deberían (deberíamos, ¡qué leches!) poner de su (nuestra) parte.
Así que pongamos que son más transigentes para acercar posturas y solucionar ese problema. ¿Qué pasaría con Cataluña? ¿Los catalanes (con un consenso mayor y con ausencia de coacción desde un primer momento) no tienen derecho a que sean transigentes con ellos por el simple hecho de que no han matado?
A parte de que ETA deba desaparecer sin condicionantes, no estaría de más que tuviesen un ejemplo de cómo se solucionan las cosas mediante la política, sin muertes, sin amenazas, sin coacciones. Si en vez de ver en Cataluña un ejemplo de cómo solucionar las discrepancias, ven que la vía dialogada provoca tantos trajines (trajones, más bien), poco aliciente tendrán. ¿No crees, Mariano?