40.- El señor conductor
Esto de montar todos los días cuatro veces en bus (ida-vuelta, ida-vuelta al curro) y pasar no menos de hora y media montado en este medio de transporte da para hablar de señoras gordas que se meten en autobuses llenos hasta la bandera o, como ahora, del señor conductor. (Entre otros muchos temas que me surgen en los trayectos.)
Lo de los conductores es tremendo. Si lo que voy a contar fuese una simple anécdota, el tono sería distinto. Pero, después de casi dos meses usando el bus ya he comprobado que no es algo puntual, que ni siquiera de algunos conductores. No. Sucede con la gran mayoría, la mayoría de las veces. ¿Y qué es lo que sucede? Pues que conducen el autobus como si fuese un Clio... con la diferencia de que un bus no es un Clio, ni por tamaño, ni por peso, ni por número de personas que puedes llevar dentro.
Estoy harto de soportar frenazos y acelerones en el autobus. No creo que esos señores conduzcan de esa manera brusca con su señora y sus chavales. Ni de coña. Ya se encargaría de decirle la parienta: ¡Paco, que la niña se marea!. Pues es fácil: si no se pegan frenazos en coche, mucho menos en autobus, que la inercia es mucho mayor y además llevas a bastantes personas que no tienen ganas de empezar a empujarse y perder el equilibrio. Además, parece que cuanto más lleno, más frenazos tiene que dar.
Todo es tan fácil como no acelerar más de la cuenta y, luego, empezar a frenar antes. Tampoco es mucho pedir. Un conductor sabe las limitaciones de un autobus, así que se lo tome con calma y que nos haga el trayecto lo más tranquilo posible, que de poco sirve ponerse a setenta cuando luego vas a tener que frenar.
En fin. Este post me parece mentira tener que escribirlo. Realmente no entiendo esta manía de los autobuseros de conducir asi. Me irrita y me parece incomprensible.

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